Cómo elegir a tu diseñador web: 7 preguntas antes de contratar
La mayoría de las personas no pierde plata en una mala web. La pierde en la búsqueda: tres meses hablando con proveedores, comparando capturas, hasta que el más barato gana por default.
El problema es que casi nadie sabe qué preguntar. Y un proveedor que vende bien sabe exactamente eso.
Estas son las 7 preguntas que usamos nosotros para evaluar a un proveedor cuando alguien nos pide una segunda opinión. Úsalas en cualquier orden. No importa si la respuesta no es la que quieres oír: importa que sea concreta.
1. ¿Dónde va a quedar alojada mi web?
Por qué importa: el alojamiento decide si tu web es tuya o es alquilada.
Una respuesta mala suena a "te la entregamos y te mandamos un link". Una buena respuesta dice: "va en tu propia cuenta de hosting, con el dominio registrado a tu nombre, y te entrego los accesos".
Pregunta el seguimiento, que es el que importa: ¿el dominio está a mi nombre? Muchos proveedores compran el dominio con su propia cuenta y te "prestan" el acceso. Si mañanaillahorsaostras, te quedaste sin nada. Es la pregunta más importante de esta lista y toma treinta segundos.
2. ¿Voy a recibir el código y el acceso a todo?
Por qué importa: el código es la diferencia entre ser cliente y ser dueño.
Una respuesta mala: "no te entregamos el código, pero te damos soporte". Eso no es tuyo, es un alquiler con Monthly fee. Una buena respuesta: "te entregamos el repositorio, los accesos al hosting, al dominio y al panel de contenido. Todo con tu correo".
Si la respuesta es que no te dan el código, pregúntate por qué. Puede ser un proveedor legítimo que usa un sistema cerrado y funciona bien. Pero entonces, verifica que puedes exportar todo lo tuyo antes de firmar. Ese derecho debería estar por escrito.
3. ¿Cuántas revisiones incluye, y qué pasa si necesito más?
Por qué importa: "revisiones ilimitadas" casi nunca es real, y el número define el presupuesto real.
Una respuesta mala evade: "las que necesites, sin límite". Una buena respuesta define: "tres rondas de revisión sobre la primera versión, y después cambios puntuales se cotizan aparte".
Lo importante no es el número, es que esté escrito. El problema típico no es que falten revisiones: es que la última ronda se cobrara extra, y nadie lo avisó.
4. Si mañana quiero cambiar de proveedor, ¿qué pasa?
Por qué importa: la respuesta revela si el proveedor está trapping o no.
Una buena respuesta dice: "puedes llevarte la web y el código cuando quieras, sin costo. Necesitamos que los accesos estén en tu correo y que el dominio esté en tu cuenta". Y agrega algo más: "de hecho, es lo que hacemos, por eso la gente se queda".
Si la respuesta tiene condiciones, no es buena señal. La trampa más común es el "trabajo en curso": el proveedor te dice que el sitio todavía no está listo, que por eso no pueden entregarte los accesos. Eso es razonable una vez. No a los tres meses.
5. ¿Puedo ver una demo de mi rubro antes de pagar?
Por qué importa: es la única forma de saber si van a entender tu negocio.
Un proveedor que necesita que le pagues para mostrarte algo te está pidiendo fe. Uno que ya tiene un trabajo parecido al tuyo te está mostrando competencia.
Pregunta concretamente: "¿tienen algo parecido a lo mío?" Si trabajan con peluquerías, muéstrales una peluquería. Si trabajan con logística, muéstrales logística. Si solo te muestran un portafolio de páginas genéricas, sabes que están permitiendo ver su trabajo real, no su mejor escaparate.
6. ¿Quién me va a contestar cuando tenga un problema?
Por qué importa: el día que tu web se caiga, no tienes tiempo para aprender a usar un ticket.
Una respuesta mala: "te contactas con soporte". Una buena respuesta: "conmigo, por WhatsApp, y con tiempo de respuesta definido".
Esta pregunta parece superficiana, pero es la que más revela cómo vas a sentir la relación el segundo año. Un equipo chico que responde en un chat es una experiencia radicalmente distinta a un call center con un tiempo de espera de 15 minutos.
7. ¿Qué va a pasar con los datos de mis clientes?
Por qué importa: desde el 1 de diciembre de 2026 la Ley 21.719 crea la Agencia de Protección de Datos Personales, con multas de hasta 20.000 UTM. Lo contamos en detalle en qué exige la Ley 21.719 a una web.
Una respuesta mala: "eso lo ves con tu abogado". Una buena: "la política de privacidad y los términos vienen publicados, el consentimiento de cookies es granular y te lo dejamos editable. Lo que no hacemos es la auditoría legal de tu negocio, y prefiero decírtelo".
Sobre el precio: por qué lo más barato sale caro
Nadie pregunta cuánto cuesta una web sin detrás. Vale la pena decirlo, porque el precio es el factor donde más se pierde plata.
Una página web barata suele ser barata por una de estas razones, y todas tienen un costo escondido:
| Lo que pagan menos | El costo que no está en la cotización |
|---|---|
| Hosting compartido y plantillas | Se ve como la de otros, carga lento, no posiciona |
| Sin diseño a medida | Terminas adaptándote a lo que permite la plataforma |
| Sin soporte real | Cada cambio es un cobro extra |
| Dominio a nombre del proveedor | Si te vas, te quedas sin web |
| Sin cumplimiento legal | La factura llega el 1 de diciembre de 2026 |
Una web que trae funciones bloqueadas, pues, tiene que magnificar los costos reales. El precio de una web no es lo que pagas una vez: es lo que pagas por el tiempo que la mantengas y lo que cuesta cambiar de proveedor si algún día quieres.
Las señales de alerta
Si en la primera conversación pasa cualquiera de estas, pausa:
- No te dicen el nombre de la persona que hará el trabajo.
- Prescinden de responder cuánto cuesta, y "ya te pasamos el presupuesto".
- El presupuesto no especifica qué incluye y qué no.
- No hay contrato, o el contrato es un documento que no leíste.
- El plazo de entrega no aparece por escrito.
- Prometen "resultados en Google" sin preguntar qué buscas.
Cómo comparar bien tres propuestas
Cuando tengas tres ofertas sobre la mesa, no las compares por precio. Compara esto:
- Qué te entregan al final. Dominio, hosting, código, panel: enuméralo y verifica propuesta por propuesta.
- Quién trabaja en tu proyecto. Si el que te atiende es distinto del que diseña, pregúntalo.
- Qué pasa si necesitas algo que no está en el alcance. La respuesta revela si hay relación o si hay fila.
- Si puedes editar el contenido tú mismo. Un panel de administración que no entiendes no es tuyo en la práctica.
- Si la propuesta incluye algo que nadie más ofreció. A veces esa es la mejor señal de todas.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas propuestas debería pedir para comparar? Tres es el número que permite comparar sin paralizarse. Con dos no tienes contraste real; con más de cinco, la decisión se posterga y rara vez mejora en calidad.
¿Qué pasa si me niego a pagar antes de ver una demo? Entonces no estás comparando diseño, estás comparando confianza. La demo previa no es un regalo: reduce el riesgo de los dos lados. Si un proveedor la rechaza, pregúntate si es porque no tiene trabajo de tu rubro o porque no quiere comprometer su tiempo.
¿Es malo que me ofrezcan un panel de administración? Depende de quién lo controle. Si el panel está a tu nombre y con tu correo, es una ventaja: puedes editar sin pedir permiso. Si el acceso es del proveedor y te lo presta, es una dependencia disfrazada de comodidad.
¿Debo firmar un contrato? Sí, siempre. Un contrato bien hecho no es desconfianza, es claridad: qué incluye, cuánto tiempo toma, cuántas revisiones hay, quién es el responsable y qué pasa si algo sale mal. Si alguien se resiste a ponerlo por escrito, la respuesta ya te está diciendo algo.
¿Qué hago si me entregan una web y después quiero cambiar algo pequeño? Esa pregunta la tienes que hacer antes de firmar, no después. Depende del acuerdo: hay proveedores que incluyen un período de soporte, otros que cobran cada cambio por separado. Lo que no puede ser ambiguo es el criterio.
Si quieres ver cómo se ve el resultado antes de decidir nada, en la galeria de demos hay más de una decena de proyectos reales funcionando, con la demo de tu rubro. Y si prefieres empezar por una conversación, escríbenos por WhatsApp y te decimos con franqueza si somos la opción correcta para tu caso, incluso si no lo somos.